Según el denunciante, recibía ganancias al mes no superiores a $ 400.000 cuando descubrió que la socia facturaba por casi $ 6.000.000. Ayer la acusada se llevó casi todo el mobiliario del comercio
Médico santiagueño denunció a socia cordobesa por estafa de más de $40 millones en una heladería Médico santiagueño denunció a socia cordobesa por estafa de más de $40 millones en una heladería
Una comerciante cordobesa y su novio friense fueron detenidos ayer a la siesta en tres allanamientos, sindicados de haber estafado a un médico santiagueño en casi $ 40.000.000, al vaciar el patrimonio de una sociedad en una heladería del centro de Frías y desmantelar sus instalaciones.
Los procedimientos han sido comandados por la fiscal Analía Nóblega Rayó, junto al personal de la Seccional Nº 60 y sus pares de la Brigada de Robos y Hurtos.
El prólogo de esta historia ocurrió días atrás con la denuncia del doctor Lautaro Morra, quien alertó a la Justicia sobre una presunta "administración fraudulenta" y direccionó sus sospechas en su entonces socia, Carolina del Valle Soffietti, de 40 años.
Pese al hermetismo en torno a la incipiente investigación, trascendió que originalmente la sociedad era conformada por el médico, un abogado y su novia, la mencionada comerciante. Años atrás, el letrado se habría desligado del "emprendimiento" (cortó la relación con la denunciada) y solo quedaron Morra y Soffietti.
Con el galeno a full en su tarea con la medicina, Soffietti habría tomado las "riendas" de la heladería, labor que no decayó ni siquiera al fijar residencia en su provincia. Un alto funcionario confió que en los últimos meses, la cordobesa habría enviado a Morra ganancias mensuales oscilantes entre $ 300.000 y $ 400.000, asumiéndose la división justa de los socios.
Semanas atrás, el médico habría descubierto que esos números no eran reales y que en la práctica la facturación mensual de la heladería rondaba entre $ 5.000.000 y $ 6.000.000. Morra habría estampado su firma y accionado en contra de Soffietti.
En eso ocurrió algo inesperado. En el transcurso de esta semana la comuna habría clausurado las instalaciones de la heladería. En ese escenario caldeado, todo hizo eclosión en la víspera.
De madrugada, Soffietti y su actual novio, identificado por la policía como Aldo Nicolás Rodríguez (38), habrían arribado a la heladería (en calle Eva Perón, Bº Centro, a 15 metros de una plaza) en un camión de gaseosas. En menos de dos horas, cargaron casi el 80% del mobiliario: heladeras, mesas, sillas, computadoras y otros artículos del negocio. Ni las plantas se salvaron.
Urgente, la fiscal requirió allanamientos y detenciones que le fueron concedidos por el juez de Control y Garantías, Guillermo Paradelo.
Con el sol abrasador condicionándolo todo, antes de las 15 la fiscal y policías interceptaron a Soffietti y Rodríguez: les secuestraron todo el equipamiento de la heladería. Rodríguez fue detenido en la calle y Soffietti, en un hotel de San Martín entre Catamarca y Belgrano.
Finalmente, incautaron en un depósito de Rodríguez, mesas, sillas con las inscripciones del comercio, 4 freezer, herramientas de cafetería, licuadora, mercadería varía, leche, helados y otros bienes.
Al cierre de esta edición, el entorno de Rodríguez procuraba su internación en Hospital de Frías, sin que se conocieran detalles de los problemas de salud invocados.
Sociedad que "hizo agua" y se mudó a los tribunales
Invariablemente, la denunciada "administración fraudulenta" es casi seguro que recalará en el fuero civil, deslizaron anoche los expertos consultados por EL LIBERAL.
Prima facie, ahora se vendrá una batalla con facturaciones diarias, a la cual quizá serán plegados los órganos de contralor del Estado.
El médico, y su representante legal, instarían a un balance y transparentar los ingresos genuinos del local, desde la apertura misma hace casi una década.
Por lo pronto, la relación societaria de Morra y Soffietti lucía ayer deteriorada del todo, tanto que la cordobesa reprochaba hasta el tono de las palabras, antes que la sociedad derrapara mal y decantara en historia judicial.