Por Karen Hutch.
¿Te sientes mala madre? Quizás puedes tener este síndrome ¿Te sientes mala madre? Quizás puedes tener este síndrome
La cultura, redes sociales y los comentarios de la sociedad, ejercen una importante presión sobre las mujeres que están llevando a cabo su maternidad, que comienza con el embarazo y persiste cuando los hijos empiezan a crecer. Como consecuencia, las madres suelen tener pensamientos como "¿Por qué no puedo educar a mis hijos de tal forma?" o "¡me siento mala madre!" cuando se comparan con otras madres.
¿Qué es el Síndrome de la Mala Madre?
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Este es un término que se utiliza para describir una serie de sentimientos y creencias negativas sobre la maternidad, en las que una madre percibe que no está cumpliendo con las expectativas sociales o personales de lo que debería ser una "buena madre".
Este concepto, aunque no está formalmente reconocido como un diagnóstico médico, refleja una experiencia emocional y psicológica que afecta a muchas madres. Está relacionado con sentimientos de culpa, ansiedad y autocrítica sobre la crianza de sus hijos.
Características comunes del "Síndrome de la mala madre":
Culpa constante: la madre siente que no es suficiente para sus hijos, ya sea en su capacidad de crianza o en su rol como figura materna.
Ansiedad y estrés: experimenta una constante preocupación por estar haciendo mal las cosas o por no estar a la altura de los estándares sociales sobre la maternidad.
Autocrítica excesiva: las madres que experimentan este síndrome se someten a una gran presión interna y se critican por no ser perfectas.
Comparación social: se comparan constantemente con otras madres, a menudo idealizando su comportamiento y su habilidad para equilibrar la maternidad con otros aspectos de la vida.
¿Qué hacer en estos casos?
A continuación algunos puntos que pueden ayudarte en tu maternidad y tu tarea en la crianza.
1 Aceptar que no existe la perfección
Es fundamental comprender que ser madre no significa ser perfecta. La maternidad es un camino lleno de altibajos y es normal cometer errores. Aceptar que la perfección no es alcanzable puede liberar a las madres de la presión constante de cumplir con expectativas irreales.
Consejo práctico: permítete tener errores. Es más importante estar presente y ser amorosa con tus hijos que seguir reglas rígidas sobre cómo debe ser la crianza y al final sentirte frustrada y sin resultado alguno.
2 No te compares en redes sociales
En ocasiones, el contenido que muestra el algoritmo refleja la parte bonita de todo, en la que parece no haber retos y ser todo maravilloso. Sin embargo, todas las personas pasan por retos distintos, así que no te compares con lo que ves en pantalla.
Consejo práctico: lo que veas en redes, y pienses que puede servirte como consejo o herramienta, tómalo en cuenta y aplícalo, pero no te frustres si no sale a la primera; o bien, desconéctate de redes sociales y así evitarás ver contenido de otras madres que te hagan sentir "mala madre".
3 Hablar con otros y compartir experiencias
Muchas veces hablar con otras madres sobre sus experiencias puede ayudar a normalizar los sentimientos de culpa y ansiedad. Compartir los retos de la maternidad con personas que comprenden lo que estás viviendo puede aliviar la carga emocional.
Consejo práctico: únete a un grupo de apoyo o crea un espacio para hablar con amigas o familiares cercanas que también sean madres. El apoyo mutuo es clave.
4 Buscar ayuda profesional si es necesario
Si los sentimientos de culpa o ansiedad se vuelven abrumadores, la terapia psicológica es una excelente opción. Un terapeuta especializado en cuestiones de maternidad puede ayudarte a explorar y reestructurar pensamientos negativos, y desarrollar estrategias para mejorar el bienestar emocional.
Consejo práctico: consulta a un psicólogo o terapeuta especializado en maternidad o ansiedad para hablar sobre las emociones que estás experimentando.